La protección como activo estratégico: una mirada desde la Facultad de Ingeniería
Crear tecnología toma años de investigación, iteraciones y largas jornadas en el laboratorio. Pero, ¿qué sucede una vez que logras que tu desarrollo funcione?
De acuerdo con la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), un sistema de propiedad intelectual eficaz es fundamental para impulsar el crecimiento económico y fomentar la innovación. Este principio cobra aún más fuerza si entendemos el progreso a través de la “destrucción creativa”: el proceso mediante el cual los nuevos desarrollos revolucionan y reemplazan las tecnologías obsoletas para hacer avanzar a la sociedad.
Como lo respaldan los economistas Philippe Aghion, Peter Howitt y Joel Mokyr, galardonados con el Premio Nobel de Economía 2025 por su teoría de crecimiento impulsado por la innovación, el progreso técnico necesita de un entorno que lo incentive. En este contexto, patentar no es un simple trámite burocrático, es la herramienta estratégica que impulsa este ciclo de destrucción creativa, garantizando que todo tu esfuerzo científico tenga un impacto real, medible y seguro en el sector productivo.
¿Por qué proteger? Cambiando el paradigma
Tradicionalmente, en el ecosistema académico, la patente se ha percibido como un logro terminal: un indicador de productividad diseñado para fortalecer el perfil investigativo. Sin embargo, un activo de propiedad industrial que no trasciende hacia la transferencia tecnológica ve anulado su potencial transformador.
Proteger tu invención es una decisión estratégica que ofrece dos beneficios fundamentales, siempre y cuando se enfoque en salir del laboratorio:
- Es el puente hacia la industria: los derechos exclusivos de explotación no sirven solo para «bloquear» a otros, sino para otorgarte la seguridad jurídica necesaria para negociar, licenciar y transferir tu tecnología al sector productivo con reglas claras.
- Fomenta la innovación abierta: patentar implica hacer pública la información técnica de tu desarrollo. Al hacerlo, aportas al conocimiento acumulado de la humanidad, inspirando a otros científicos a construir sobre lo que tú ya descubriste.
El contexto de nuestra Facultad y el nuevo reto
A lo largo de los años, el talento de la Facultad de Ingeniería ha construido un portafolio que refleja nuestra inmensa capacidad investigativa: 24 patentes concedidas a nivel nacional, 1 patente internacional en Estados Unidos y 6 solicitudes en trámite.
Estos números nos dan un contexto claro de lo que somos capaces de crear. No obstante, como Facultad sabemos que el verdadero éxito no se mide en cuántos registros de patente acumulamos, sino en cuántas de estas tecnologías logran llegar al mercado y resolver problemáticas reales.
La ruta de protección: estructurada para la transferencia tecnológica
El camino para transferir un desarrollo tecnológico del entorno académico al sector productivo es un desafío complejo. Para construir una base sólida y aumentar significativamente las posibilidades de llegar al mercado, es indispensable que la invención demuestre una viabilidad integral. Con este propósito, hemos consolidado la Ruta de protección de activos de propiedad industrial.
Esta ruta es un escenario de articulación institucional. Desde la Estrategia de Innovación y Emprendimiento (EIE) facilitamos el entorno y los canales para impulsar tu tecnología, pero el motor de este proceso sigues siendo tú. Como investigador y experto, será tu misión sustentar que la invención cuenta con tres potencialidades fundamentales para buscar su salida al mercado:
- Potencial de la tecnología: evidenciar y argumentar con solidez la novedad, el nivel inventivo y, de manera crucial, la aplicación industrial concreta de la solución.
- Potencial del mercado: identificar una necesidad latente, un usuario claro y una oportunidad comercial real que justifique el esfuerzo de la protección.
- Potencial del equipo de trabajo: contar con inventores comprometidos, dispuestos a asumir un rol activo y liderar el trabajo riguroso que demanda llevar el conocimiento científico hacia la industria.
Si tienes un desarrollo tecnológico y estás decidido a que su impacto trascienda el papel para convertirse en una solución tangible para la sociedad, estamos aquí para acompañar ese proceso.
